Doce años después de congelarse el infierno… ¿qué pasó realmente entre Apple y Microsoft?
Hace poco más de doce años, Steve Jobs volvía a dirigirse a los maqueros en una keynote como CEO de la compañía (tras más de una década exiliado de la empresa que él mismo fundó). Sin embargo, otro hecho marcaría aquel día. Un hecho que para los maqueros supuso uno de los golpes más duros que podrían recibir.
Imagínese, amigo futbolero, a Florentino Pérez anunciando que ha llegado a un acuerdo comercial con Joan Laporta para que el Barcelona invierta en el Real Madrid, salvando al conjunto merengue de la quiebra. E imagínese al presidente culé interviniendo en la Asamblea del club blanco. O viceversa, para los lectores blaugranas (pueden poner a su equipo favorito y su eterno rival). ¿Se sitúan? Pues eso mismo sintieron muchos maqueros cuando vieron esto (hoy por hoy un vídeo de culto para los aficcionados a la historia de la informática):
Y el que crea que el mundo de la informática es muy distinto del mundo del fútbol… debería de repasar la historia de Apple y el movimiento fanboy alrededor de esta empresa.
Hoy, con la perspectiva que nos da el tiempo, podemos ver que el acuerdo financiero/comercial/de pantentes entre ambas empresas ha sido muy favorable para ambas. Apple vuelve a ser un gigante tecnológico y líder en innovación y Microsoft ya no tiene control financiero sobre ella. Los de Redmond, por su parte, mantienen su situación de monopolio de facto en los sistemas operativos y la presión de las autoridades de la competencia se ha suavizado considerablemente respecto a aquellos últimos años noventa, sobre todo en Estados Unidos.
Sin embargo, el análisis de aquel acuerdo suele centrarse en un punto de vista único: Microsoft salvó a Apple en 1997.
En ALT1040, Eduardo Arcos critica este punto de vista, afirmando que fueron las acertadas decisiones de la nueva directiva de Apple, liderada por Jobs, las que devolvieron el color a una manzana que se marchitaba.
Yo creo que es indiscutible que Microsoft mantuvo con vida a Apple cuando estaba cerca de la quiebra. Cuantitativamente, los 150 millones de dólares no son una cifra tan mareante como parece (bien es cierto que superan los beneficios trimestrales presentados por Apple en Julio del año siguiente), pero el acuerdo comercial (mantenimiento de Office e Internet Explorer en Mac, acuerdos sobre Java) fue determinante, y una pata fundamental para mantener a Apple en pie. La brutal caída de cuota de mercado de Mac había hecho que los futuros desarrollos de Microsoft para Apple estuvieran en entredicho, y, en 1997, una plataforma incompatible con Office era una plataforma muerta.
Apple necesitaba este acuerdo. Punto. Era una condición necesaria, pero no suficiente, para seguir respirando. Una vez alcanzado este acuerdo, Jobs y su equipo podrían ponerse a trabajar con la tranquilidad que da el tener todo “atado y bien atado”. Y acertaron. Simplificaron la línea de productos de la empresa y su organigrama, se enfocaron en el mercado de consumo, reorientaron sus campañas hacia un público joven y urbano, renovaron su sistema operativo, invirtieron de forma decisiva en diseño y crearon productos que marcan tendencia y que son auténticos clásicos contemporáneos… iMac, iBook, iPod, MacBook, iPhone… lo demás, es simplemente historia.
Pero… sin tener atado aquel acuerdo con Microsoft… nada de esto hubiera sido posible. La nueva directiva podría trabajar duro, tomar buenas decisiones y presentar grandes productos… pero eso no basta. Como el propio Jobs sabe tras el fracaso de NeXT. Una historia, por cierto, que daría para otro post…